domingo, 11 de junio de 2017

Momentos.

Nos citamos a besarnos, después de la hora de las brujas nos vimos. Dimos un par de vueltas y nos estacionamos. Hablamos y nos  reímos incómodamente, sabiendo que en cualquier momento teníamos -sí, teníamos- que besarnos. Esa situación en que los dos sabemos qué es lo que va a pasar, pero no cuándo, ni cómo.
Ya está, pasó. El beso es mejor de lo que esperé, pero durante el beso es cuando me doy cuenta que más incomodo que esperar el beso es el después. Qué decir, qué hacer. Pero pasa, ese momento también pasa y suele ser mejor que lo que pensamos.
El beso, las risas, las caricias, todo es eterno, pero el momento de irse, es aún peor. Que me voy, que si, que no, un ratito más, otro beso. Chau, chau, chau.



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