domingo, 21 de agosto de 2016

Beso de minitah

Llega el sábado y le metemos con todo. Maquillaje, bucaneras, monito de marca, cartera de cuero, "Tiramos todo a la parrilla" y arrancamos.
Mil vasos encima, y el autoestima allá arriba. No hacemos fila, no pagamos entrada. Contacto, contacto, contacto.
Baile, glamour, muchísimas risas, nubes y amor. Caras conocidas por acá y por allá. Embole, mucho embole, el glamour y el ViIPi aburren. Chau nos vimos, nos fuimos de bailanta.
Esa necesidad de minitah interna de seducir al amigo del ex; esa necesidad de que me diga que soy una bomba y que en otra situación ni dudaría de escaparse conmigo; esa necesidad de decirle adiós con un inocente beso en los labios.
La necesidad de que el chico más chico, más alto, más lindo y amigo de hermano me bese y yo a él.

Me encanta besar, mucho, fuerte.
No encuentro ese beso eterno que quede en el tiempo, que se quede, pero ya va a aparecer, lo creo, confío en eso.