domingo, 21 de agosto de 2016

Beso de minitah

Llega el sábado y le metemos con todo. Maquillaje, bucaneras, monito de marca, cartera de cuero, "Tiramos todo a la parrilla" y arrancamos.
Mil vasos encima, y el autoestima allá arriba. No hacemos fila, no pagamos entrada. Contacto, contacto, contacto.
Baile, glamour, muchísimas risas, nubes y amor. Caras conocidas por acá y por allá. Embole, mucho embole, el glamour y el ViIPi aburren. Chau nos vimos, nos fuimos de bailanta.
Esa necesidad de minitah interna de seducir al amigo del ex; esa necesidad de que me diga que soy una bomba y que en otra situación ni dudaría de escaparse conmigo; esa necesidad de decirle adiós con un inocente beso en los labios.
La necesidad de que el chico más chico, más alto, más lindo y amigo de hermano me bese y yo a él.

Me encanta besar, mucho, fuerte.
No encuentro ese beso eterno que quede en el tiempo, que se quede, pero ya va a aparecer, lo creo, confío en eso.

domingo, 27 de marzo de 2016

Nasty Night

Quebrar, en la pera nos la pusimos. Casi que no nos dimos cuenta que nos tomamos mil botellas, que de casualidad nos quedo money para pegarnos la vuelta. Una apagada de televisor importante, heavy. Espero que él se acuerde, que él la haya pasado bien. Para mi fue todo brillantina y alcohol, fue levante y arrastre.
Despertarse, seguir dormida y herida. Mentir sabiendo que no nos van a creer. Entender que con él no podría ser de otra manera, entender que él es así y así lo quiero tener. Entender que ese olor que me queda impregnada en la ropa después de haber pasado la noche juntos queda por dos días, sólo para reflexionar que con él nunca va a funcionar de otra manera, entender que me da lo mismo.
Alegrarme de que sea así.


miércoles, 20 de enero de 2016

Noche mágica!

Definitivamente cuando nosotros estamos en la misma ciudad los planetas se alinean, los eclipses resuenan fuerte y nosotros aprovechamos toda la vibra que nos rodea para reventarnos a besos sin culpa ni vergüenza alguna.
Todos nos miran, todos saben lo que nos pasa cuando estamos en el mismo lugar. Todos conspiran y ayudan para que disfrutemos de ese corto y a la vez eterno momento.
Días pensando que ropa voy a llevar, el perfume, las cremas, los zapatos. Todo eso sin sentido, porque los dos sabemos que lo que nos importa no incluye nada de eso.
Y así fue como el mago hizo su gran truco, me hizo desaparecer y disfrutar. Los mimos invadieron la habitación. "Para que no sea tan dura la semana", dijo y me beso una y otra vez.
La noche fue ideal, una vez más. Deseamos el pronto reencuentro, lo firmo, así será.