lunes, 24 de agosto de 2015

Lejos de Rosario.

En ocasiones odio ser tan minitah, en ocasiones, cuando las cosas me salen relativamente bien, me gusta ser tan minitah.
Dijo todo lo que tenía que decir. Apreció el perfume, apreció la suavidad de la piel, dijo "es como una modelo" y suspiró. Le importó poco y nada la gente, el humo, la altura, el frío, la hora. Nos importó nada en realidad. 
Después de un año nos volvimos a ver, quién diría. Ella, mi amiga, la celestina diría, dijo. 
Nada, eso, un par de palabras para no olvidar ese lindo momento.
Los besos fueron perfectos, ricos, intensos, desinhibidos de alcohol, como si nuestras bocas recordaran que ya se conocían. Nada más que agregar, nada más que decir, el resto va a quedar en nosotros y en esa ciudad a kilometros de distancia.

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