lunes, 28 de julio de 2014

Definitivamente no fue una noche más.

La comodidad, la confianza, relajarse fuerte, tomar mucho, arriesgar todo, atreverse y llevarse todo puesto, el empujón de una amiga, todo listo.
-No te vas a dormir.
-Ni en pedo, dale, veni acá.
Eran las cinco y media de la mañana, pasadas, ya nada nos importaba. La lujuria invadió nuestros cuerpos desde el ascensor. Nos matamos, nos revolcamos, giramos uno sobre el otro sin parar. Paramos, nos abrazamos y nos dormimos.
Nos despertamos, nos besamos y no pudimos aguantar, ni siquiera el mal aliento de la mañana nos pudo frenar.
Ya era tarde, hora de almorzar, había que volver y trabajar. Llamamos y avisamos que estábamos bien. Hice de chabón yendo a buscarlo y llevándolo a su trabajo, no me importó.
Nos mensajeamos como siempre solíamos hacerlo, pero está vez había un condimento más:

"Fue la mejor noche que pasamos juntos"

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