lunes, 28 de julio de 2014

Definitivamente no fue una noche más.

La comodidad, la confianza, relajarse fuerte, tomar mucho, arriesgar todo, atreverse y llevarse todo puesto, el empujón de una amiga, todo listo.
-No te vas a dormir.
-Ni en pedo, dale, veni acá.
Eran las cinco y media de la mañana, pasadas, ya nada nos importaba. La lujuria invadió nuestros cuerpos desde el ascensor. Nos matamos, nos revolcamos, giramos uno sobre el otro sin parar. Paramos, nos abrazamos y nos dormimos.
Nos despertamos, nos besamos y no pudimos aguantar, ni siquiera el mal aliento de la mañana nos pudo frenar.
Ya era tarde, hora de almorzar, había que volver y trabajar. Llamamos y avisamos que estábamos bien. Hice de chabón yendo a buscarlo y llevándolo a su trabajo, no me importó.
Nos mensajeamos como siempre solíamos hacerlo, pero está vez había un condimento más:

"Fue la mejor noche que pasamos juntos"

miércoles, 9 de julio de 2014

Una noche más.

-Hermoso me encanto

Sin coma, sin acento. Sencillo y conciso como él. Algunas cosas se hicieron rutinas, de las lindas, de las que nos gusta repetir una y otra vez sin aburrirnos, sin cansarnos.
Todo sigue siendo raro, informal, desprolijo, enredado, perfecto. Prueba y error. Nos vemos hoy, mañana no.
Algunas canciones me recuerdan a vos, el resto no. Pienso cómo sería, pero no tengo idea si funcionaría. Me encanta que tengas tus tiempos, me encanta tener los míos, me fascinan los nuestros.
No coincidimos en nada, somos agua&aceite, blanco&negro, noche&día. No coincidimos en nada hasta que pasamos a la cama.
Tus noproblemas de inhibición atacan mi vergüenza y la hacen trizas, justo lo que necesitaba, justo lo que quería.
Te adueñas de la situación, tomas el control, me entrego a tus movimientos y me limito a dar algunas indicaciones. El instante se hace eterno, el tiempo se vuelve instante. La forma en que me cuidas, me besas y acaricias es única.
Nos despertamos de un sobresalto, giras, me abrazas, acaricias y cuchareas, yo solo me dejo.


No entiendo nada, entiendo todo. Me encanta.

martes, 1 de julio de 2014

Mentalizándome.

Debo admitir que no logré la madures suficiente como para liberarme de los prejuicios y actuar.
Yo sé lo que tengo que hacer, pero eso no significa que no me cueste. No me aburro, pero tampoco gozo. Así que vamos a arremangarnos, a atarnos el pelo, y a prepararnos para lo que venga.
Mi error está en verlo como algo vergonzoso, y no como algo divertido. Aparte, con todas las que ya pasamos, qué más puede pasar?
Si le gusta bien y si no, también.