domingo, 16 de marzo de 2014

Beso con sabor a prohibido.

Todo estaba mal. El recital empezó muy tarde, él estaba al lado mío. La provocación que dio sus frutos. Las amigas que cubrieron la noche. "De acá nos fuimos a casa" dijimos en coro. Ella que es vidente dijo con mucho convencimiento "Ahí, yo no voy" y por suerte no fuimos.
Peleas y besos a una cuadra de distancia. El alcohol empezó a ser efecto, las palabras ya no se pronunciaban, se deslizaban. La hora se iba y el sol venía. Un poco de humo para darnos más valor. El corazón se aceleró a mil cuando él frenó. Lo inevitable iba a pasar. Si quería, pero no.
Se dilató la situación hasta que el decidió tomarme la cara y besarme. Mi cuerpo no resistió, se me aflojaron las piernas, por suerte estábamos sentados. No pude y no puedo olvidar el gusto a marihuana de frutilla que ese beso me dejó.
El día después, dije que sí, dije que no y cuando volví decidida a decir sí, me respondió el silencio. El orgullo, la sensación de sentirme deseada, en trampa, todo eso se desvaneció. 
Me invente mil historias con ese beso, mientras a mi lado tengo al verdadero enamorado. Mucho tiempo para pensar y ninguna herramienta para hacer.

Adiós al beso, adiós a una idea. adiós.

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