martes, 2 de febrero de 2010

Todo lo que te hace bien, siempre te hace mal .

Tacos, pañuelo y cartera. Lista, en sus marcas, Ya! La noche arrancó. Gente agradable, lugar acogedor, bebida fría, muchas sonrisas, música y un touch de calor. Todo indicaba que iba a ser una gran noche de la cual todos íbamos a recordar con alegría. ¡Que equivocada estaba!
Recuerdo una charla larga y tranquila, la recuerdo con una gran sonrisa. Baile, gente y colores, mucho cotillón!
Okey, hasta acá más o menos llegué, después el whisky malo se apoderó de mi lógica, de la razón y de mi hígado.
Sé que volví en taxi hasta mi casa que muy amablemente D frenó para mi. Ahí fue que la noche terminó. ¿Terminó ahí? A la mañana siguiente me hicieron saber que no. La noche tuvo más momentos, situaciones, enredos, confusiones, charlas, alcohol, mucho alcohol, más circunstancias y mucho trance. ¿Cómo olvidarme de semejante situación? Ni siquiera una vaga imagen de que eso haya sucedido, ni siquiera el sabor que ese beso que ¿sucedió?
Dicen que yo lo viví, que yo estuve ahí, pero mi consciencia no me acompañó, me falló como testigo, me falló como amigo...

1 comentario:

  1. Ese perro poder del vaso de más y las neuronas mal dormidas.

    Saluditos.

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