lunes, 4 de enero de 2010

Tragicomedia nocturna



Esa mañana me levanté sobresaltada, envuelta en sudor frío, con pánico e incertidumbre. Me tomé mi tiempo y respiré profundo. Cuando intenté recordar que había sucedido la noche anterior mi cerebro empezó a bailar dentro del cráneo que trataba contenerlo. Me recosté, cerré los ojos y comencé a ver imágenes sueltas: rostros, risas, murmullos, besos, placer, dolor, alcohol, música y mucho temblor. Apreté las muelas con fuerza, fue un instante eterno. Transcurrieron unos minutos y empecé a unir imágenes, con voces y caras. Reaccioné del desastre, de las lágrimas, de las heridas, de las consecuencias que esa noche traía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario